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Por estas fechas de Diwali, el festival de luces y el más importante del año en el calendario Hindú, mi marido Baba y yo recibimos un regalo muy especial; el alumbramiento de nuestra hija en casa, que no hubiera podido suceder de ninguna forma más bonita…

Uday Nath

Durante el último mes de mi primer embarazo me estaba casi volviendo loca. Todo el mundo no paraba de darme consejos referente a donde y como dar luz.

¡No vayas a este hospital, es malo, ves al otro! ¡Ni se te ocurra dar luz en casa, es una locura! ¡Parir en casa es lo mejor! ¡Llámame cuando te pongas de parto! ¡Si vas al hospital público a parir te dan tanto dinero!

…los consejos eran interminables, con buena intención, claro, pero con el resultado que cada vez me costaba más escuchar a mi voz interior entre todo este cacao mental de voces en el fondo. A parte de esto la doctora de la clínica privada, donde iba para las revisiones, me había dicho que el bebé era muy pequeño y que ella quería inducir el parto lo antes posible y que también tendría que contar con una cesárea. Todo esto me preocupaba bastante y más estando aquí en un pueblo del Himalaya de la India.

A mí me hubiera gustado un parto en casa con una experimentada comadrona del pueblo muy amorosa que conozco. Pero ésta por el otro lado no había aparecido por casa durante los últimos 2 meses, porque estaba demasiado ocupada con cortar hierba para el invierno.

El día que me dijo la doctora de ir al hospital, no fui porque no me sentía preparada. Con mala consciencia fui unos días después, para volver a hablar con ella. Al aparecer no le importaba tampoco demasiado que no había venido antes y me dijo que tendría que decidirme ya si quería inducir el parto antes de Diwali (que era este mismo día) o después.

Ella hablaba come si se tratase de la entrega de una mercancía. Además en inglés se usan términos como ¨delivery¨ (suministro) y ¨go into labour¨ (empezar a trabajar), refiriéndose al parto. ¡Con lo bonito que sueña en español “dar a luz” y “alumbramiento”!

Al final ganó mi inseguridad y quedé con ella para el día 26, noche de Diwali. Cuando les conté el plan a Baba y a otro amigo, los dos opinaban que todo esto les olía raro. Parecía que la clínica solo quería hacer un buen negocio con una mujer extranjera. Me di cuenta que yo tampoco estaba muy convencida y que había reaccionado a lo que me dijo la doctora con miedo e inseguridad, sin pararme a pensar.

Finalmente encontré una solución intermedia entre el parto hardcore hippie en casa y el hospital estéril con parto provocado: Resulta que la mujer de este amigo es enfermera-comadrona con muchos años de experiencia y así decidimos que ella iba a venir con su asistenta, equipada con medicamentos y todo lo necesario para asistir en el alumbramiento en casa. ¡Qué bueno, cuando por fin tuve esta sensación de haber tomado la decisión correcta!

El día 29 de octubre me encontraba rara durante todo el día, sentía molestias en la barriga, pero no le daba mucha importancia. Había leído en internet que existen varios tipos de contracciones y que no habría que preocuparse hasta que estas fueran regulares y muy seguidas. Además la comadrona, que vino a revisarme el día anterior me había dicho que contara con el parto para el día 1 o 2 de noviembre, que el bebé estaba bien y no demasiado pequeño. Por la noche llamé a la comadrona y le comenté mis molestias, pero ella dijo que no me preocupara, que ella pasaría por la mañana.

Así que estuve viendo una peli Bollywood con Baba y el marido de la comadrona que había venido a vernos a casa. De repente sí me di cuenta de que lo que tenía eran contracciones de verdad, ya que estas empezarón a ser cada vez más fuertes. Estuve observando el proceso durante un tiempo y luego le pedí a nuestro amigo que fuera a buscar a su mujer, ya que me parecía que dentro de nada iba a necesitar ayuda. Llamo a su mujer para avisarla, quien le dijo que era un timing muy malo, porque su ayudante se había ido al pueblo de la familia, ya que no contaban con el alumbramiento hasta el día 31 como mínimo. ¿Vale, y ahora qué? El fue a buscar a su mujer con un taxi.

No se había ido ni 2 minutos cuando tuve la sensación de que algo quería salir de mi cuerpo muy de prisa, me fui a la habitación y le pedí a Baba que apagara la tele. Me toqué y notaba la cabeza del bebé saliendo. Justo me dio tiempo de volver a llamar a mi marido para que viniera corriendo a recibir al bebé en sus brazos.

¡Pasó todo tan rápido! Desde que habían empezado los “dolores” no había pasado ni media hora y ya nos encontramos sentados en el suelo con caras de sorpresa y nuestra hija en brazos. ¡Qué hermoso que la primera persona que te reciba en este mundo sea tu papá con sus propias manos! El único trabajo que le quedó a la comadrona era cortar el cordón y hacerme un chequeo cuando llegó unos minutos más tarde.

Asi que la vida misma decidió como y donde debía de nacer este pequeño ser y fue lo mejor que pudo ocurrir! Para mí una prueba más de que en realidad no se puede planear nada en la vida. Que será, será y todas las preocupaciones se disolverán en el aire porque todo llegó diferente de lo que imaginamos.

Solo ahora, cuando esta pequeña personita me mira a los ojos sin más, simplemente mira y deja que vea lo que realmente es la inocencia cristalina en el reflejo de sus ojos, es cuando entiendo porque en la India dicen que los niños son dios en su esencia más pura.

Escrito por Isabelle Collmer, vivo en la India donde me llaman Uma, Website: milindias.com

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