¿Se puede trabajar el mindfulness con niños pequeños?... ¡Claro que sí! Participa en la formación online Mindfulness en Educación Infantil para educadores y familiares de niños de 1 a 6 años.

Después de dos años de consumir casi 0€ en ropa, necesito reponer las prendas que se han ido estropeando. Apuesto por otro cambio en mi consumo y me lanzo a la búsqueda y captura de prendas sostenibles. ¿Me acompañas?

moda sostenible

Mis necesidades y mi criterio de selección

Mis necesidades no son muchas
Ropa interior (2 sujetadores, 6 braguitas)
1 pantalón de pijama
2 pantalones casual (trabajo y ocio) o 1 pantalón y 1 vestido
1 chaqueta

Mi criterio de selección
– Prendas realizadas en materiales sostenibles.
– Fabricadas por empresas socialmente responsables.
– Confeccionadas por empresas locales.
– Adquiridas en las tiendas del barrio (por suerte vivo en un barrio repleto de tiendas pequeñas y simpáticas, donde la gente te conoce y se toma el tiempo para atenderte).
– Con una estética alineada con la mía.

Mi presupuesto
Mi presupuesto es limitado, máximo 150€ en rebajas.

Mi estrategia
Investigo la oferta disponible, así cuando compre tendré la información suficiente para decidir.

Voy de compras …

La realidad con que me topo
– Las etiquetas de las prendas contienen una información mínima que no me permite saber que estoy comprando. Los dependientes tampoco lo saben.
– La poca información que contienen elimina de un plumazo el 80% de la oferta disponible.
– El otro 20% es duda… consulto en Internet la página de las marcas que me han interesado y no cuentan mucha información sobre lo hacen ni como lo hacen; el compromiso social de la mayoría consiste en donar parte de sus beneficios o apoyar causas benéficas.¿Qué pasa con su responsabilidad en las compras?
– Cuando logro confirmar que una prenda coincide con mi criterio de compra, incluido la estetica, se autodescarta por el precio de venta, poco sostenible con mi bolsillo.

Internet, el plan B
– Me planteo una compra online, aunque no me apetece la idea; me echa para atrás pensar en posibles devoluciones: no tengo tiempo, ni ganas, ni quiero lidiar con la frustración de estar esperando a que te llegue una prenda bonita y te siente como un tiro. Aun y así, me pongo a ello… voy a ver que hay y decido luego.
– Cada vez hay más oferta, ¡bien!
– Puedo encontrar camisetas y básicos a precios razonables si bien cuando añades los gastos de envío suelen dejar de serlo, especialmente porque la oferta está muy dispersa (debo recurrir a varias páginas para conseguir lo que necesito, coste medio de cada envío 6€).
– No puedo adquirir varias de las prendas que me gustan porque no tienen mi talla (44); los patrones de moda siguen, aquí también, una estética corporal concreta. Me pregunto si es una decisión ética o económica, aunque dudo que haya poco público objetivo para las talla 44 a 50

¿Quizás para ser sostenible tenemos que comprometernos también en conseguir caderas de una determinada medida?

Enfadada

¡Estoy enfadada!
– Reducir mi consumo de ropa y aprender a prescindir de lo que no necesito no ha sido fácil. Ahora que me dispongo a disfrutar del premio no puedo hacerlo.
– No voy a poder cumplir con el compromiso conmigo misma de comprar ropa sostenible y no puedo prescindir de comprar las prendas de mi lista. La situación me crea una tensión interna importante.
– Si viviendo en una gran ciudad y un barrio con un tejido comercial extenso y consolidado no puedo acceder a este tipo de prendas, no quiero ni imaginarme como está el patio en el resto del país.

Lo que SI se puede hacer

Lo que voy a hacer
Voy a olvidarme de lo que NO puedo hacer para hacer lo que SI puedo hacer, o sea:
– Comprar en las tiendas de proximidad, ¡bien!
– Seguir leyendo etiquetas para descartar lo peor, ¡bien!
– Intentar no gastar todo el presupuesto y poner lo que sobre en un bote para comprar, antes de final de año, 1 prenda eco-sostenible y divina de la muerte, ¡bien!
– Seguir averiguando e informándome para ver si, cuando necesite comprar ropa nuevamente avanzo algo en este camino de espinas; debo incluir las tiendas de segunda mano en mis pesquisas ¡bien!
– No volver a enfadarme porque el mundo a mi alrededor no es como desearía y hacer todo lo que esté en mi mano para que un día sea como lo sueño, ¡muy, muy bien!
– Escribir una entrada en Sloyu para compartir con [email protected] [email protected] mi enfado y mi frustración; seguro que hay más personas en mi misma situación, quizás algunas han sabido resolverlo y me pueden echar un cable. ¿Me ayudas?

Enlaces de interés:
Más sobre moda sostenible Slow Fashion Spain

Artículos relacionados:
¿Cuántas prendas necesitas? – proyecto 333
Compra consciente, 5 trucos para empezar
Reirse del virus de la compritis

Fotografías Flickr: «Tienda de ropa»: Gonmi y «Enfadada»: niclindh

Anúnciate en Sloyu