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Este invierno nos fuimos dos meses a visitar a mi familia en Alemania. Para mi marido, que es hindú, era la primera vez que salía de su país. Bueno, había ido a Nepal, pero las diferencias culturales de allí con la India no son demasiado grandes.

Cuando yo vuelvo a Europa después de mucho tiempo, ya tengo la impresión de haber aterrizado en otro planeta, así que para él debe de haber sido como llegar a otra galaxia!

niños que ayudan

Contraste India -Europa

Su primera impresión al salir del aeropuerto: Que fuerte! Los coches no pitan sin parar y van TODOS en una línea recta! No hay ni vacas ni bicicletas, ni peatones en la autopista!

Viendo los interiores de las casas pensó que o la gente debe de ser muy vaga o que no deben de tener tiempo para nada. Para cualquier cosa existe un aparato: Para hacer pan, para limpiar los platos, para limpiar el suelo, para preparar una sopa, para hacer café y hasta para lavarse los dientes! A mi hija de un año también le impactó tanta tecnología. Corría por la casa imitando los diferentes sonidos de los electrodomésticos (en nuestra casa en India hace lo mismo con los cantos de los pajarillos).

Colaborar y dar

Teniendo tanto soporte tecnológico para casi cualquier tarea cotidiana, la participación de los niños en el hogar se limita bastante o igual creen que no hace falta tanto echar una mano, ya que las máquinas se encargan de hacer todo el trabajo. Mi marido se extrañó que hubiera que convencerles para que pusiesen sus platos después de comer dentro del lavaplatos, lo cual supone ni un minuto de trabajo o que se les premiaba cuando realizaban una tarea doméstica con frecuencia.

Donde vivimos nosotros, los niños ayudan bastante en casa. Cada una tiene su tarea diaria: Dar de comer a las vacas por la mañana, ir a buscar agua, barrer la casa, lavar los platos, preparar el chai, etc.

Cada uno contribuye con algo que corresponde a su edad. El hotel Mamá simplemente no existe. Ellos comprenden que vivir en una comunidad, como lo es la familia, las cosas funcionan mejor, cuando cada uno da algo de sí y están orgullosos de poder participar en ello. Tienen responsabilidades que les hace sentir muy importantes como miembro de la familia. Cuando veo a alguna niña llevando una vasija de agua encima de la cabeza y le pregunto cuántos litros contiene, me contesta orgullosamente y con una amplia sonrisa, para luego alejarse meneando las caderitas.

Cuando les conté esto a los niños en Alemania, se quedaron pensativos un buen rato. No es que después se volvían locos por ayudar en casa, pero sí parecía que estaban valorando un poco más lo que tenían.

…a veces, menos es más.

Escrito por Isabelle Collmer, vivo en la India donde me llaman Uma, Website: milindias.com
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